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Homenaje de las FF.AA. de la Nación a los Próceres Militares de 1811 |
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La gestación de la Independencia fue la del roble, porque, para hacer reconocer y mantener esa soberanÃa, su lucha fue intensa y su frontera fue demarcada con las sangres de sus hijos.
Hoy, al derramar sobre estos benefactores de la Patria un manojos de recuerdos, no nos guÃa otro ideal, que la de asociarnos jubilosos y lleno de entusiasmos, ardientes de patriotismos, prendemos la pira eterna de gratitud que se eleva en homenaje silencioso a la fama de los Capitanes de Mayo.
La historia de nuestra Patria, está condensada desde su infancia en una herencia preciosa que nos legaron nuestros patricios.
No hay un rincón, un solo pedazo del suelo patrio, que no haya sido regado por la sangre del soldado paraguayo.
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Reglamento Militar de 1812 |
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Dictado ante la amenaza exterior por parte de la Junta de Buenos Aires y los Portugueses e interior por parte de los españolistas, se lo puede considerar como el primer Reglamento Militar que se refiere en la mayor parte al régimen interno y servicio en guarnición, en cuanto en los términos comunes cómo Guardia de Prevención, Imaginarias, Patrullas, Oficial de Guardia, Comandante de Cuartel, etc. que son el origen lejano de nuestra terminologÃa militar. El mismo fue promulgado por la Junta Superior Gubernativa compuesta por Fulgencio Yegros, Pedro Juan Caballero y Dr. Fernando de la Mora (Fray BogarÃn habÃa sido destituido y Francia se habÃa retirado por segunda vez) y autenticado por el secretario Mariano Larios Galván. El mismo se halla asentado en el archivo nacional de Asunción, sección copias, volumen 22.
ENERO 2 DE 1812
Las Armas han sido en todos los Reinos y MonarquÃas, el apoyo de la Religión, el Baluarte de los Estados, la columna de la tranquilidad Pública y el Escudo más firme de las ciencias. Por esto, todos los Cetros y Magistrados han honrado y ennoblecido a los que han sacrificado y están expuestos a derramar su sangre en defensa de la Fe y Derechos de la Sociedad: más como sin una exacta y verdaÂdera disciplina, no es fácil que se logren los Altos objetos en el establecimiento de Tropas, ha ordenado esta Junta Superior exigir por ahora, una Academia para la Instrucción de los Oficiales en todas las obligaciones/deberes según sus graduaciones. A poco estudio y aplicación espera fundadamente, que cada uno de ellos, se habilitará y pondrá en estado de ser Maestro y enseñar a otros. Entre tanto para que en ambos Cuarteles se observe y guarde inviolablemente un mismo método y orden en el servicio de PolicÃa y demás útiles fines que se ha propuesto la Provincia en la reunión de Tropas, se arreglarán a los ArtÃculos siguientes:
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La Batalla de Tacuary |
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En el presente trabajo hemos querido darle un formato más profesional al estudio de esta batalla, puesto que los historiadores clásicos ponen mucho énfasis en el relato y en la parte anecdótica, como método de análisis se ha recurrido a la apreciación de situación para operaciones ofensivas, de acuerdo con los datos a que hemos podido acceder, y aunque sabemos que es fácil analizar una situación cuando ya se conoce el resultado, esto no invalida las lecciones que se puedan obtener para la historia militar utilizando este método.
En la primera parte hacemos un relato breve de los acontecimientos polÃticos que condujeron al combate, posteriormente hacemos una reseña sobre la organización y venida de la expedición hasta su derrota en la batalla de Paraguarà y por último se hace un análisis de las fuerzas enfrentadas y un relato de lo acontecido en la gesta militar.
También debemos advertir al lector que por no contar con una cartografÃa adecuada ni haber realizado un reconocimiento minucioso del terreno, donde se desarrolló el encuentro, algunos de los lugares mencionados no han podido ser ubicados exactamente, tampoco hemos podido disiparlas dudas acerca de la jerarquÃa que tenÃan los Jefes paraguayos en el momento en que se desarrollaron los acontecimientos, por la inexactitud y contradicciones de los testimonios que pudimos consultar.
Esperamos que investigaciones posteriores puedan aclararlas lagunas que pudiera tener este trabajo, y nosotros nos daremos por satisfechos sien algo hemos podido aportar nuevos datos que pudieran ayudar al mejor conocimiento de este hecho de armas crucial de nuestra Historia Militar.
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La invasión del General Belgrano al Paraguay |
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ANTECEDENTES
España, bajo la dominación napoleónica, incapacitada para el gobierno eficaz de sus colonias en América y debilitada para ayudarlas económicamente, da motivo para que el Virrey del RÃo de la Plata declarase el comercio internacional libre, valiéndose de este medio para obtener recursos, y consiguiendo los ingleses con tal resolución vender las mercaderÃas que habÃan transportado sus barcos que se hallaban atracados en el puerto de Buenos Aires.
Asà las cosas, y con la evidente impotencia de España, menoscabada en su autoridad gubernativa y en su capacidad monárquica, al grito de España ha caducado se produjeron movimientos emancipadores en las principales capitales de América, organizándose juntas revolucionarias, las cuales asumieron caracteres de grandes movimientos populares.
En este estado, a este lado del Océano se instala el Virreinato del RÃo de la Plata, el 25 de mayo de 1.810 y una Junta que gobernaba en nombre del Rey Fernando VII, destituyó al Virrey Cisneros.
La misma Junta despachó al Paraguay al Cnel. José EspÃnola y Peña, paraguayo, que por in conducta habÃa sido depuesto de su cargo de Comandante de la Villa Real de la Concepción. Este señor se habÃa plegado al movimiento de Buenos Aires y de allá fue despachado al Paraguay en desempeño de un cometido que él asumÃa gustoso, porque imaginaba que por ese medio retomarÃa el poder del cual fuera privado. TraÃa doble misión, ostensible una y reservada la otra.
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El Paraguay en las invasiones inglesas |
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 Durante el largo periodo del coloniaje la Provincia del Paraguay no escatimó jamás su contribución de sangre al Virreinato del cual formaba parte. Ya sea para contener a las tribus indÃgenas que con sus malones ponÃan, de tanto en tanto, su nota de tragedia en las apacibles campiñas del Plata; ya para participar en las audaces incursiones por "tierras de infieles" a objeto de descubrir o explorar zonas envueltas en la maraña del misterio y de la leyenda o bien para fundar pueblos en el corazón del continente, su concurso, siempre requerido, nunca fue evadido ni jamás negado por los descendientes hispano - guaranÃes.
Cuando las Invasiones Inglesas, tropas paraguayas formaron también entre las fuerzas regulares de la defensa y reconquista de Buenos Aires y Montevideo. El contingente se componÃa de un total de 848 plazas. Con el Gobernador Velasco a la cabeza, entre los Jefes y Oficiales que partieron de Asunción, iban jóvenes de la puntillosa aristocracia criolla, tales como el Capitán Juan Manuel Gamarra, el Teniente Fulgencio Yegros, el Alférez Fernando de la Mora y el Cadete Antonio Tomás Yegros.
Estos, que tuvieron más tarde brillante actuación en los combates de Paraguari y Tacuary contra Belgrano y en la gestación de la independencia patria, pusieron ya en aquel entonces el sello de guapeza criolla, rubricando con heroÃsmo el ardor de la raza autóctona.
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