AUTOS DE LA REVOLUCION

Llamase así al volumen en el que se reunió toda la documentación de la revolución, comenzando con las notas cambiadas entre los revolucionarios y el Gobernador. El volumen original se guardó en el Archivo Nacional. Al terminar la Guerra del 70 fue llevada a Río de Janeiro e incorporada a la colección Río Branco de la Biblioteca Nacional. En 1946 fue devuelto por el gobierno del Brasil, volviendo a nuestro archivo donde está registrado como Vol. 212 de la Sección Histórica.

Una copia completa del expediente fue enviada a Buenos Aires; ella se extravío o perdió, pues no existe en el Archivo General de la Nación.

De este importante expediente – partida de nacimiento de nuestra nacionalidad – publicamos las notas trocadas entre Caballero y Velasco el 15 y 16 de Mayo de 1811.

Primera Nota de Caballero a Velasco

Señor Gobernador Intendente Don Bernardo de Velasco:

En atención a que la provincia esta cierta de que habiéndola defendido a costa de su sangre, de sus vidas y de sus haberes, del enemigo que la ataco: Ahora se va a entregar a una potencia extranjera, que no la defendió con el mas pequeño auxilio, que es la potencia portuguesa, este Cuartel de acuerdo con los oficiales patricios y demás soldados no puede menos que defenderla con los mayores esfuerzos y para el efecto pide lo siguiente: que se entregue llanamente a este Cuartel la Plaza y todo el armamento así de afuera de la ciudad, en cualesquiera manos en que se hallare y que para el efecto lo pida el señor Gobernador y lo congregue en su casa para con su aviso mandar por ellos este Cuartel, el diputado que corresponda: que el señor Gobernador siga con su gobierno, pero asociados con dos diputados de este Cuartel que serán nombrados por dicho Cuartel a su satisfacción mientras lleguen los demás Oficiales de la Plana Mayor de esta Provincia(cuya vez hace por ahora este Cuartel) que entonces se tratará y se establecerá la forma y modo de gobierno que convenga a la seguridad de esta Provincia. Que igualmente, mientras tanto, se cierre la Casa del Cabildo y se entregue la llave a los dos diputados socios del señor Gobernador y que igualmente entre tanto se retiren de él: don Benito Velasco, don José Elizalde, entregando el primero la llave de la Secretaria y el segundo las de la Tesorería, a los miembros socios del señor Gobernador, que ningún barco se mueva de ninguno de los puertos de esta Provincia mientras no lleguen a esta los Oficiales de la Provincia y se establezca lo conveniente; que igualmente se retire del señor Gobernador, don Teodoro Cruz Fernández y todos los del Cabildo Secular, con prevención a todos ellos y a los demás, que se han de separar de fuerza; que no salga de esta ciudad antes de dicho establecimiento; que así mismo no salgan de la ciudad los portugueses que ahora poco han entrado en esta, con diputación clandestina Y que mientras tanto se siga la ciudad sin embarazo, sus oficios comerciales y de agricultura, sin estrépito ni alboroto y que tampoco se embarace al Cuartel la comunicación libre con la ciudad y con la Provincia, ni se intercepten sus chasques.

Cuartel General, Mayo 15 de 1811. (Hora probable al amanecer)

Firmado por mi y mis subalternos. Pedro Juan Caballero

Segunda Nota de Caballero a Velasco

Señor Gobernador Intendente Don Bernardo de Velasco:

Ha retardado V.S. la contestación a nuestra ultima proposición y es necesario que nos entregue al momento el Armamento confiado al Cuerpo de Miñones y haber accedido a los demás propuestos puntos antes que la dilación nos impulse a otra determinación sensible a nosotros mismos alterando nuestra humilde y honesta solicitud.

Dios guarde a V.S. muchos años.

Cuartel General, Mayo 15 de 1811. (Hora probable 7 AM)

Firmado por mi y mis subalternos. Pedro Juan Caballero

Primera Nota de Velasco a Caballero

Señor don Pedro Juan Caballero

Con vista del Oficio que con esta fecha me ha dirigido Ud. En su nombre y de sus subalternos y en consideración a las miras que Ud. Se propone, de funestas consecuencias, no puedo menos acceder a sus proposiciones como el mas interesado en la tranquilidad de este vecindario, y de toda la provincia, a pesar de que espero que ese cuartel tendrá ocasión de desempeñarse de que jamás cupo en mi imaginación entregar esta provincia a dominio extranjero como se acreditará con todos los documentos de la materia.

El Alcalde de primer voto me ha entregado las llaves de las Casas Capitulares las que serán entregadas a los Diputados.

Dios guarde a Ud. Muchos años.

Asunción, 15 de Mayo de 1811 (hora probable 8 AM)

Bernardo de Velasco.

BANDO DEL GOBERNADOR

“Don Bernardo de Velasco y Huidobro, Brigadier de Reales Ejércitos, Gobernador Militar y Político e Intendente de la Provincia del Paraguay y treinta Pueblos y Misiones” 

Por cuanto conviene a la quietud y buen orden que el vecindario viva recogido en las noches, se tendrá entendido que el que de las nueve en adelante se encuentre fuera de su casa, será conducido por las patrullas arrestado al Cuartel del Colegio y cuando con justificada precisión salga alguno después de dicha hora, llevará farol, pero de ninguna manera tres personas juntas y ni una de las clases de Negros y Pardos.

Y publíquese por bando para que llegue a noticia de todos.

Fecho en la Asunción, a 15 de Mayo de 1811. (Hora probable 11 AM)

Bernardo de Velasco

Tercera Nota de Caballero a Velasco

Señor Gobernador Intendente Don Bernardo de Velasco:

Hemos recibido el oficio de V.E. del día, en que accede a nuestra proposición como el más interesado en la tranquilidad de este vecindario, asignándose desengañar con documentos de la materia la entrega de esta Provincia a un dominio extranjero.

La promesa es buena y hubiera sido mejor si con la contestación de V.E. viniesen originales de los documentos; pero como ellos no han aparecido para el colmo de nuestro jubilo, ni se ha designado hora en que exhibirlos, nos ha dejado en el mismo desconsuelo por la demora, que el nos asiste en orden a la retarda entrega del armamento confiado al Cuerpo de Miñones; dejándonos margen para discutir que bajo de la dilación se propende a alguna desesperada Disposición, que ya no nos será posible evitar si inesperadamente así la experimentamos.

En cuanto a la llave de la Casa Consistorial y su entrega a dos Diputados que a la hora deseamos ser depositarios de ella, sin permitir pasar mas tiempo ni demora su existencia en manos del Presidente ni de V.S. por convenir así a nuestra satisfacción y no por género de desconfianza.

Dios guarde a V.S. ms. As.

Cuartel General, Mayo 15 de 1811. (Hora probable 4 PM)

Firmado por mi y mis subalternos. Pedro Juan Caballero

Cuarta Nota de Caballero a Velasco

Señor Gobernador Intendente Don Bernardo de Velasco:

No es menos del Caso clamar por toda la pólvora, balas, municiones y plomo que haya en esta Ciudad y su Distrito, tanto en los buques armados de Guerra, cuanto en casas particulares por distribución en cartuchos, sin excluir especie alguna de esa naturaleza ni porque exista en el dominio de mercaderes, pues conviene que toda munición propia, perteneciente al Cuartel Gral. Como son también de otra clase los Padreros montados en dos buques y dos cañones volantes que tiene V.S. en el patio de su casa, vengan a custodiarse en dho. Cuartel; y no queden en el Dominio de hs. Mercaderes por titulo de propiedad las demás especies sin vender previamente al Cuartel, que considera caudal efectivo para haberlo de contado en las Áreas del Ramo de Guerra o de R. Hacienda ordenando por Punto e Bando que inmediatamente entreguen sus precarios Poseedores y vendan los propietarios Dueños. Así esperamos de la puntualidad de V.S.

Dios guarde a V.S. ms. As.

Cuartel General, Mayo 15 de 1811. (Hora probable 7 PM)

Firmado por mi y mis subalternos. Pedro Juan Caballero.

Segunda Nota del Gobernador

Señor don Pedro Juan Caballero

En oficio que recibí ayer a la tarde de ese cuartel se hecha de menos que no hubiese remitido con mi anterior contestación los documentos que en ella cito, los que tengo entregados al Escribano, a fin de que quede en esta Secretaria copia testimoniada y pasar los originales para que enterado de ellos V. y sus subalternos, puedan formar el concepto que merezca su contenido.

No ha habido el menor retardo en la respuesta a ese cuartel de las armas en virtud del Bando se me ha presentado y es equivocación creer que los Miñones todos estaban armados, constatándose que la mayor parte se retiraron con licencia mía de la Capilla de Paraguari, depositando allí sus armas antes de ponerse en marcha y si es caso que alguno no haya dado cumplimiento a dicho Bando, sufrirá el castigo a por esta falta se ha hecho acreedor.

Las llaves que dicha mi contestación manifesté haberme entregado el Alcalde del primer Vocal y las que después recibí de la Tesorería las tenia reservada para entregar luego que se presentase alguno de los socios y como V. me diga que desean ser Depositarios de ellas, le manifesté al Capitán Rivarola, por si las quería llevar a que me contestó que pasaría primero a informarse de V. y no habiendo habido hasta ahora resulta alguna espero que envié V. un oficial que se reciba de ellos.

Dios guarde a V. muchos años.

Asunción, 16 de Mayo de 1811 (Hora probable 9 AM)

Bernardo de Velasco

Quinta y Ultima Nota de Caballero a Velasco

Señor Gobernador Intendente Don Bernardo de Velasco:

Consiguientemente al oficio de V.S. del día de ayer, ha nombrado este Cuartel por Diputados al Dr. Don Gaspar José de Francia y al Capitán don Juan Valeriano Zeballos, a fin de que en consorcio de ellos se de expediente a las Providencias gubernativas que exigen las circunstancias; en la inteligencia de que este régimen deberá ser puramente interino hasta tanto este Cuartel en Unión con los demás Vecinos de la Provincia arregle la forma de gobierno.

Dios guarde a V.S. ms. As.

Cuartel General, Mayo 16 de 1811. (Hora probable 10 AM)

Firmado por mi y mis subalternos.

Pedro Juan Caballero

Tercera y Ultima Nota del Gobernador

Señor don Pedro Juan Caballero

Por oficio que acabo de recibir quedo enterado de haber nombrado ese Cuartel al Dr. Don Gaspar José de Francia y el Capitán Don Juan Valeriano Zeballos, por Diputados a fin de que en su consorcio pueda darse expediente a las providencias de Gobierno, ínterin se arregla la forma del que debe seguirse con la concurrencia de los que deban intervenir en este importante punto.

Dios guarde a V. muchos años.

Asunción, 16 de Mayo de 1811 (Hora probable 2 PM)

Bernardo de Velasco

ACTA DE JURAMENTO DEL NUEVO GOBIERNO

En la Ciudad de Asunción del Paraguay mayo diez y seis de mil ochocientos once años, habiendo nombrado este Cuartel por Diputados adjunto de Gobierno al Dr. Gaspar José de Francia y al Capitán Don Juan de Zeballos para providenciar interinamente hasta tanto se arregle la forma de Gobierno que sea mas conveniente en virtud de lo convenido con el señor Gobernador Intendente: comparecieron los susodichos adjuntos y enterados del nombramiento hecho verbalmente en sus personas, dijeron que lo aceptaban y juraron por Dios y una Cruz obligándose a usar oficio fiel y legalmente atendiendo a la Tranquilidad y Felicidad de la Provincia, en fe de lo cual firmaron conmigo y los Oficiales principales de este Cuartel de que Certificamos.

BANDO DEL 9 DE JUNIO DE 1811

El Comandante y Oficiales del Cuartel General de la Unión a los habitantes del Paraguay.

Uno de los motivos que han apurado los sufrimientos de las tropas, y de muchos distinguidos vecinos de la provincia, hasta obligarlos a tomar la generosa determinación de arrojar el pesado yugo que la tenia oprimida y tiranizada, ha sido el concepto a que la voz divulgada, y que las circunstancias mismas dieron lugar, de que los depositarios de la autoridad y sus viles secuaces maquinaban el detestable proyecto de someterla a una dominación extranjera, o valerse de sus fuerzas para sorprenderlas con el disimulado aparato de auxilio, tenerla en una dura y rigurosa sujeción; y de este modo formar y asegurar una especie de señorío y posesión para ellos mismos, sacrificando su orgullo ambición y codicia la libertad de la provincia, los derechos mas esenciales de sus naturales y los vínculos que la unión con las demás de la acción. 

La aproximación de tropas portuguesas hacia los inminentes de esta provincia, a saber, el norte en los establecimientos de Coimbra, y al este en el pueblo de San Borja, al mando del Capitán General de San Pedro. La venida del Teniente de Dragones don José de Abreu, enviado por dicho General a esta ciudad; la misteriosa reserva con que se disfrazó el verdadero objeto de su comisión. La determinación de mandar de aquí un oficial hacia dichos establecimientos del norte, asegurada por la voz publica con el pretexto totalmente inverosímil de pasar hasta Matto Grosso, buscando auxilio de dinero; daban no poco valor a aquel juicio, y sobrado fundamento a los temores.

Después de nuestra feliz revolución se han ido notando, y descubriendo otros hechos tan circunstanciados que no hacen ya dudable aquel concepto. Ha sido público que el pliego de contestación a dicho General estaba ya cerrado, y que el Teniente Abreu debía partir el mismo día de este acontecimiento. Sin embargo, don Bernardo Velasco solo manifestó a los consocios del gobierno, por contestación preparada, un brevísimo y frívolo borrón que no condice con los planes y demás que contiene el oficio del General de San Pedro. La fuga precipitada del Coronel don Pedro Gracia, abandonando el mando de la población que estaba a su cargo, después de estar anoticiado del suceso de nuestra revolución, llevando su ruta al dicho establecimientos portugueses del norte, que en el día se tiene averiguada con certeza, es otro accidente que induce algo mas que una vehemente presunción.

Pero lo que renueva toda duda en el particular es la carta interceptada por el jefe de nuestras tropas patrióticas don Blas José de Rojas, escrita de la Bajada al propio don Bernardo Velasco, por don Carlos Genovés que como es notorio iba enviado por el a Montevideo. En esta carta encarga Genovés a don Bernardo Velasco, que redoble sus comunicaciones con los portugueses: que estos cubran (inmediatamente la costa oriental del Paraná; que los del norte caigan también sobre el Paraguay; que nuestras fuerzas de mar cubran igualmente aquel punto y de este modo teniendo la costa occidental, concluye diciendo Genovés a don Bernardo Velasco), somos los reyes de América del Sur. No ha habido ni habrá un verdadero patriota que no se sienta horrorizado al oír y comprender la enorme criminalidad que descubre tan execrable lenguaje. Este mozo desconocido e inepto, que sin otro oficio, merito ni carrera, que la de un vulgar escribiente, por una consecuencia del poder abusivo, y de la arbitrariedad y despotismo de un gobierno desastroso se vio repentinamente adornado aquí, ya con el titulo de Capitán, ya con el de Comandante de Villa Real, con abandono de tanto patricio honrado, distinguido y benemérito, que de este modo por el favor del mismo gobierno se ha hecho visible en el Paraguay, y ha adquirido consideraciones y una regular fortuna, es el que ahora intenta despedazar el seno donde ha recibido nueva vida, queriendo con insolencia y descaro que los portugueses del norte caigan inmediatamente sobre el Paraguay, para que don Bernardo Velasco, el y sus viles parciales y coligados, tiranos de la libertad de la patria, sean los reyes de esta parte de la América.

Pero es preciso explicar la verdad y mirar lo mismo en su verdadero punto de vista. Las proposiciones de Genovés, no son partes originales de la abundancia de un corazón dañado; el no hace mas que repetir el mismo funesto proyecto de que era sabedor y cómplice, instando y apurando por su pronta ejecución; y de aquí mismo es natural deducir, que la marcha de don Pedro Gracia, a los establecimientos portugueses del norte, ha sido dispuesta por los tiranos luego al punto de nuestra revolución, o aun resultado de la mismísima maquinación anterior, pues aun en dicho tiempo antes ya se sabia que se prevenía y preparaba para hacer una larga jornada.

Aquellas expresiones que se oían anteriormente en boca de los tiranos que ya tenían paraguayos que le trabajasen la yerba a dos reales por arroba y las voces que aun al presente procuran esparcir: de que nuestra revolución todavía puede quedar en nada, y que dentro de dos meses se compondría todo, explican muy bien, y dan entender el fondo de la nueva tiranía premeditada, y la esperanza y disposición en que se hallaban de llevar adelante sus perversas ideas hasta realizar la inicua obra proyectada.

No por eso creemos ni recelamos que lleguen a verse puestas en ejecución disposiciones ALGUNAS DIRIGIDAS a semejantes fines. Una cosa es que los jefes o comandantes se presenten a una oferta voluntaria, lisonjera en apariencia a los intereses de S. M. Fielísima; y otra muy diversa el que a fuerza de armas intenten invadir nuestro domicilio con reluctancia y oposición de la provincia y de su gobierno. Tales son los puntos y magnánimos pensamientos de su Alteza Real y Príncipe Regente de Portugal. La carta de su Ministro de Relaciones Exteriores, el Exmo. Sr. Conde de Lindares a la Exma. Junta de Buenos Aires, basta para convencer y disuadir a los que sin conocimiento y sin reflexión sobre los verdaderos intereses de ambas naciones, aventuran un juicio contrario. Su A. R. muy distante de tomar semejantes medidas violentas con los pueblos que reconocen al Señor Don Fernando VII, manifiesta que se limitará únicamente a llevar sus votos para que las discusiones intestinas, entre vasallos de un mismo Príncipe, tengan una pronta y feliz conclusión, y a disponer lo conveniente para que el fuego de la guerra civil no se encienda en las fronteras de sus propios Estados. Además sabemos por noticias ciertas y seguras que las tropas portuguesas, que se habían reunido en el Pueblo de San Borja, volvieron a retirarse hacia la campaña de Montevideo en los días 19, 21 y 24 mes de Mayo próximo pasado.

De nuestra parte ya se han pasado los oficios correspondientes, así al Capitán General de San Pedro, como al Comandante del Fuerte de Coimbra, significándolos igualmente nuestra adhesión a los derechos del mismo señor don Fernando VII y nuestro sinceros determinar por medios pacíficos las diferencias ocurridas con la Ciudad de Buenos Aires, y de continuar a la propia conservando la amistad, buena armonía y correspondencia con todos los Jefes y Países de la dominación de S. M. Fidelísima. Pero si contra toda justicia, violando a la paz en que nos hallamos y el mismo derecho de gentes por las ocultas tramas y maquinaciones de los tiranos opresores de nuestra patria y de nuestros derechos, llegando el caso de ponerse en planta sus amenazas, conocerán muy a su costa nuestros invasores, sean los que fuesen, cual es la constancia, cuales los esfuerzos o cuales los recursos de un pueblo grande que ha tenido valor para recobrar su libertad, y esta empeñado en defenderla a expensa de su propia vida.

La conclusión natural de todo esto es, que el empeño de don Bernardo Velasco, y de los individuos del Cabildo en sostener la total división de esta provincia, sin querer reducirse a enviar sus diputados al Congreso General de las Provincias, con el objeto de formar una asociación justa, fundado en la equidad, y en los mejores principios de derecho natural, que son comunes a todos, y que no hay motivo para creerse que hayan de abandonar u olvidarse por un pueblo tan generoso como ilustrado como el de Buenos Aires; ha sido una conducta imprudente, opuesta a la prosperidad de la provincia, y común felicidad de sus naturales, y dirigida mas bien para fines particulares.

La provincia ha tenido que sufrir los muchos males y daños consiguientes a una guerra civil, y el comercio de sus muchas producciones y frutos ha quedado obstruido y aniquilado. Se han consumido y desaparecido más de cien mil pesos de la real hacienda. Las tropas se han quedado privadas del justo y debido estipendio de muchos meses y por ultimo ha llegado la ceguedad al extremo de querer argumentar nuestras cadenas y reducirnos a más dura esclavitud, haciendo cada vez inciertos y dudosos el destino y la suerte de nuestra provincia. Los individuos del Cabildo que en las críticas circunstancias del día, debían concentrar toda su atención en la felicidad general, y conservar ilesos los derechos de todos los ciudadanos, se ve que menos ha pensado en esto que perpetuarse en el mando, y proporcionarse nuevas consideraciones. Cuanto se ha dicho; la conspiración últimamente descubierta contra la publica libertad, y la constitución de sus oficios por medio de una casi general escandalosa revolución, contraria a las leyes del propio Soberano que se aclamaba, son unos hechos que afianzan esta verdad.

Habiendo pues tomado a nuestro cargo y nuestras tropas el poner en libertad a nuestra amada patria y a nuestros conciudadanos, para que puedan deliberar y resolver francamente el partido que deban abrazar y juzguen mas conveniente, creeríamos faltar a nuestra principal obligación si consultando la tranquilidad y seguridad general de la provincia, contra la perniciosa influencia y maquinaciones de los que se hallan mas indicados de autores o cómplices en la determinación de valerse de fuerzas extrañas para oprimirla, no tomásemos al mismo tiempo las mas oportunas medidas; por eso ha sido preciso tener por ahora suspenso en sus oficios y en un lugar de seguridad a don Bernardo Velasco e individuos del Cabildo, hasta la resolución de la Junta General, que ya esta próxima a celebrarse. Entre tanto y hasta la misma resolución, ejercerán la jurisdicción de gobierno interino, y unidamente, los mismos dos consocios se actuaban el despacho, y por lo mismo serán también los Presidentes de la Junta General. Y para que llegue a noticia de todos, se publicara este Manifiesto por Bando en la forma ordinaria; fijando los correspondientes ejemplares en los lugares acostumbrados. Fecho en el Cuartel General de la Asunción del Paraguay a nueve de Junio de mil ochocientos once.

Pedro Juan Caballero, Fulgencio Yegros, Antonio Tomas Yegros, Mauricio José Troche, Vicente Ignacio Iturbe, Juan Bautista Rivarola, Manuel Iturbe, Francisco Antonio González, José Joaquín León, Mariano del Pilar Mallada, Blas Domingo Franco, Agustín Yegros, Pedro Alcántara Estigarribia.

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